Duelo Gestacional y Perinatal

El duelo gestacional es el que se vive tras la pérdida de un embarazo, en cualquier etapa. El duelo perinatal es el que ocurre en torno al nacimiento, cuando un hijo muere justo antes, durante o poco después de nacer. Son duelos reales, aunque a veces el mundo alrededor no sepa cómo nombrarlos.

No existe una semana de embarazo a partir de la cual el dolor "cuenta más". No existe un tiempo mínimo de espera para que una pérdida sea considerada una pérdida real. Si estás viviendo esto, lo que sientes importa.

Por qué se le llama un duelo invisible

Gran parte de este duelo ocurre sin que nadie más lo sepa. No siempre hay un funeral, ni palabras claras para explicarlo, ni personas alrededor que entiendan de qué se trata. Muchas mujeres y familias viven esta pérdida en silencio, sosteniendo una maternidad que existió, aunque no haya podido verse.

Eso no lo hace menos importante. Solo lo hace más difícil de sostener sola.

No existe una forma correcta de vivirlo

Algunas personas necesitan llorar; otras se quedan en blanco y no logran hacerlo, y eso también es válido. Algunas quieren hablarlo de inmediato; otras necesitan meses de silencio antes de poder nombrarlo. Ninguna de estas formas es la equivocada.

Tampoco hace falta "superarlo" en un plazo determinado, ni encontrarle una explicación para poder seguir adelante. Se puede convivir con esta pérdida, integrarla, y aun así construir una vida llena de sentido.

Cómo acompañar (a ti misma o a alguien más)

Si estás viviendo esta pérdida, darte permiso para sentir sin justificar cuánto o por qué es, en sí mismo, un acto de cuidado.

Si estás acompañando a alguien, lo más útil casi nunca es intentar arreglar el dolor o encontrarle un lado positivo. Es escuchar, validar, y recordar que esa pérdida sigue presente mucho después de que el resto del mundo haya seguido su curso. El duelo también afecta a las parejas y a los padres, de una forma distinta y muchas veces aún más silenciosa.

Un símbolo para lo que no siempre tiene palabras

Creamos Sempiterno porque, tras una pérdida así, muchas veces no hay un lugar físico para volver, ni un objeto que represente lo que se vivió. Nuestras joyas no buscan resolver el duelo ni reemplazar nada. Son una forma tangible de seguir llevando cerca a ese hijo, a tu manera y a tu ritmo.

Junto con cada joya, ofrecemos la posibilidad de sumar una bolsa ritual, pensada para guardar los recuerdos íntimos que a veces no sabemos dónde dejar, y para poder despedirte de una forma concreta si eso es lo que necesitas.

Un espacio para tu historia

En Historias Sempiterno reunimos relatos reales de mujeres y familias que han vivido esto. Si en algún momento quieres compartir la tuya, pública o anónimamente, este espacio también es tuyo.