
Voy a ser muy honesta, incluso hoy me da vergüenza contar mi historia... a pesar de todo lo que Sempiterno representa y de que la valentía de la Fran me ha inspirado muchísimo a reflexionar sobre mi propia historia. En el fondo es porque me da vergüenza que me juzguen, y yo creo que eso le pasa a muchísimas mujeres que pasan por esto y lo viven con tristeza.
La noticia de mi embarazo llegó y se fue casi al mismo tiempo.
Bueno, llevábamos mucho tiempo tratando de embarazarnos, y a pesar de que no había caso que saliera positivo, todos los meses yo me sentía embarazadísima, cada negativo fue una desilusión y una pena que se hacía cada mes peor. Hasta que por fin en marzo del 2024 me atrasé!
Generalmente me hubiese hecho el test cuando tenía que hacerlo, pero vivimos en Nueva York y teníamos que viajar a Chile para un matrimonio (el de la Fran de hecho). Mi papá y mi hermana habían venido a cuidar a mi otra hija y entre que había que organizar muchas cosas, el viaje y todo lo demás, decidimos no hacer nada hasta después del matrimonio.
Al día siguiente del matri, el 7 de abril, me hice un test sin ni una esperanza y salió positivo. ¡No podíamos más de alegría! Ese día era mi cumpleaños.
Justo estando en Chile además, las ganas que teníamos de contarle a todo el mundo eran muy tentadoras, pero un bichito en mi cabeza me recordó que "no se cuenta antes de las 12 semanas..." Ahora pienso que es un error, que uno debería poder contar, porque si hay pérdida ¿quién te consuela si nadie sabe?
Aprovechamos el viaje para ir a hacerme el test de sangre a la clínica antes de volver (por que aún tengo seguro) y el test confirmó el embarazo.
Cuento largo hecho corto, la hCG que tenía que subir y subir, bajó y bajó. Cuando llegué de vuelta ya no estaba embarazada.
Me desmoralizó esa experiencia, porque yo ya me había pasado la película completa de lo que iba a ser esa guagua. La ilusión que ya venía frágil y que recuperé con ese test, se volvió a romper cuando perdí mi embarazo y quedé triste mucho tiempo. Siendo honesta no tenía ganas de seguir intentando. A mi marido también le dolió muchísimo.
Meses después cuando por fin me embaracé nuevamente, la alegría fue inmensa, pero estuvo totalmente opacada por el miedo de volverlo a perder (tanto para mí como para mi marido) tuvimos que hacer como que no pasaba nada, a pesar de las ganas que teníamos de contar.
Al final decidimos contarle a unas cuantas personas, pero nunca me voy a olvidar de algunos de los comentarios:
¿Cuánto tienes? Ah pffff pero nada todavía, o sea bien podría no ser.
Después de lo que pasamos eso me dolió. Pero no queda otra que quedarse callados, por que, qué lata dar explicaciones.
Cuando la Fran me contó su historia y la de cómo estaba armando Sempiterno, me encantó el proyecto. Y como necesitaba ayuda para diseñar las fichas de las joyas, me ofrecí. Y más allá de todo, para mí Sempiterno ha sido parte de ese camino desde la pérdida hasta mi guagua arcoíris, y re-significar mi propio duelo a través de las historias de otras mujeres, partiendo por la de la Fran.
- Ani.