Perdí mi embarazo tan buscando a las 10 semanas. Empecé con sangrado y desde ahí, las horas siguientes se transformaron en días difusos.

Cuando perdí mi embarazo una parte de mí se rompió.

Hacía esfuerzos por volver a la rutina, pero mi cuerpo sentía el dolor de una maternidad invisible. Y eso es algo que duele, no solo perder, sino sentir que no hay un lugar, mi marido tampoco entendía o quiso quizás evadir, entonces más sola.

Eso fue hace años ya, y ahora que aparece esto, me emocioné como que fuera ayer que me pasó.

Después vino mi bebé arcoíris, este hijo jamás va a reemplazar el que partió, aún así no puedo estar más agradecida de la vida, porque me trajo una alegría enorme para acompañar mi tristeza.

Regresar al blog

Deja un comentario

Ten en cuenta que los comentarios deben aprobarse antes de que se publiquen.